“Los optimistas rinden entre 65 y 100% más que los pesimistas”

26 febrero, 2019

Emilio Duró, Socio fundador de ITER, desde hace más de 25 años trabaja como Consultor y Formador en las primeras empresas de España. Será uno de los conferencistas del SIML 2019, que tendrá lugar el 4 de junio. En esta entrevista nos cuenta algunas de las claves para que un grupo de trabajo funcione. “Cuando contrato a una persona siempre miro la energía que desprende al subir las escaleras. Creo que la clave para que un equipo funcione es dirigiendo con amor y sentido de trascendencia”.

 

Énfasis Logística: Argentina está atravesando un momento bastante difícil a nivel económico y social, ¿qué consejos les daría a los gerentes de logística y supply chain que van a escucharlo para que no bajen los brazos, frente a las adversidades?

 

Emilio Duró: En primer lugar agradecerles que me permitan estar con Uds. Seré yo el que aprenderá de los asistentes.

 

Como todos sabemos vivimos en un cambio de época que está transformando totalmente nuestra percepción sobre el futuro. Los conocimientos se duplican cada año, la incertidumbre es parte de nuestras vidas, la presión es constante, las previsiones se vuelven obsoletas al poco tiempo de hacerlas.

 

Pero este cambio es mucho más profundo y no afecta solo a nuestra forma de trabajar. Los nuevos avances han disparado la esperanza de vida, que casi se ha duplicado en los últimos años y continúa creciendo. Con ello se han dado dos nuevos retos:

 

  • Como especie: aumento espectacular de la población.
  • Como individuos: más de 40 años adicionales de vida y donde la búsqueda del placer inmediato no basta para ser felices. El reto es “vivir” y no solo “sobrevivir”.

 

Tenemos más medios materiales que nunca y, al mismo tiempo, aumentan espectacularmente las depresiones. También vemos que los “fracasos en la vida” acostumbran a ser más por causas emocionales (un divorcio, problemas con los hijos, enfermedades de los padres, situaciones de soledad) y no solo por motivos racionales. Cada vez hay más personas alexitimias que no saben expresar emociones.

 

Contestando a su pregunta, hasta principios del siglo XX el éxito dependía básicamente de nuestra capacidad física para sobrevivir. Durante el siglo XX nos centramos en el desarrollo de conocimientos. Entiendo que en el siglo XXI, y ante este cambio constante, lo más importante será nuestra forma de afrontar la vida y nuestra capacidad de adaptación.

 

Todos conocemos personas que, haciendo el mismo trabajo, disfrutan y otras que no. También conocemos personas que, hagan lo que hagan, les sale bien y otras que solo encadenan fracasos.

 

Como estamos en la época de “Big data” estamos intentando saber qué tienen en común las personas con éxito.  Y, centrándonos en el trabajo, vemos que tienen dos características básicas:

 

  • Coeficiente de Optimismo: entendido como la necesidad de hacernos responsables de nuestra propia vida, buscando tener un foco de control interno que nos impulse, ante cualquier contratiempo, a plantearnos el presente y no el pasado. A preguntarnos qué se puede hacer y no quién ha sido. A enfocar el presente que depende de nosotros y se puede cambiar y no el pasado que no se puede modificar. Las personas optimistas rinden entre un 65 y un 100 % más que las personas pesimistas.

 

  • Pasión por la vida: solo podemos tener éxito si hacemos cosas que nos motiven, que nos apasionen. Cuando contrato a una persona siempre miro la energía que desprende al subir las escaleras.

 

Por eso necesitamos tener personas felices y con alegría para hacer frente a las adversidades.

 

Énfasis Logística: Su receta de la felicidad está basada en cuatro pilares: la salud, el componente emocional, el conocimiento y cultivar el espíritu. ¿En cuál o cuáles de estos ámbitos debemos mejorar en mayor profundidad?

 

E.D.: El ser humano es un “todo” y se tiene que abordar en su totalidad. Cuando tenemos problemas personales nos afecta al rendimiento, cuando no estamos bien de salud disminuimos nuestros resultados.

 

El siglo XXI estará enfocado a la búsqueda de la felicidad del ser humano. Todos queremos rodearnos de personas alegres, optimistas, con ilusión. Entiendo que en los próximos años el reto será “poner vida a los años y no solo años a la vida”.

 

Tenemos diferentes cerebros: el reptiliano, cuya misión es mantenernos con vida y que se expresa a través del cuerpo (este cerebro prefiere una enfermedad grave a un estrés que no puede controlar); el límbico, que rige nuestras emociones y que filtra la información que llega a nuestro tercer cerebro: el racional y responsable de nuestra “lógica”.

 

Ante el futuro tenemos el reto de llenar de contenido nuestra vida y buscar equilibrio entre los cuatro cuadrantes:

 

  • Físico: con los años la genética nos abandona. Tenemos que hacer deporte a diario, cuidar la alimentación, hacer relajación. En definitiva, “mantenernos” en forma. El cuerpo es el templo del alma.
  • Emocional: con pérdida de seres queridos, grandes cambios en nuestra vida y la necesidad de controlar nuestras emociones. No podemos dejar de expresar emociones positivas. Tenemos que vencer el miedo que nos atenaza, hacer cosas que nos apasionen. En definitiva, tenemos que amar en un sentido amplio.
  • Intelectual: con una pérdida constante de neuronas, no podemos dejar de estudiar.
  • Espiritual: el ser humano siempre se ha preguntado por el sentido de la vida. Tenemos que tener un “por qué vivir para poder encontrar cómo vivir”.

 

Estoy seguro de que el cuadrante espiritual (sentido de vida y trascendencia), es el más importante. Hoy intuimos que hay algo “por encima de la física”, la llamada “metafísica”. Todos los átomos de nuestro cuerpo se renuevan cada cinco años. Todo lo material es perecedero. Lo fundamental, lo inmutable, tenemos que buscarlo en un plano superior al que no podemos acceder a través de la física tradicional. Como dice Albert Einstein: la materia no se crea ni se destruye, solo se transforma. Todos somos materia y energía, por lo que me pregunto si ¿somos eternos y al 100% energía?

 

Énfasis Logística: ¿Qué es la inteligencia emocional?

 

E.D.: Se tiende a dividir la inteligencia emocional en: inteligencia interpersonal (la capacidad de relacionarnos y empatizar con los demás) e inteligencia intrapersonal (capacidad de conocernos y llevarnos bien con nosotros mismos). Parece que es la inteligencia fundamental para tener éxito en la época actual (la definición de los distintos tipos de inteligencia la podemos encontrar en las teorías sobre Inteligencias múltiples de Howard Gardner).

 

Un reciente estudio sobre qué personas llegan a los 100 años y más felices nos indica que los dos factores fundamentales son: que viven junto a una persona que les quiere y que tienen una vida social activa.

 

Énfasis Logística: Según tu experiencia, ¿cuáles son las tres claves para que un equipo de trabajo funcione?

 

E.D.: Sabemos que aprendemos por imitación y por principio del placer. Es decir, copiamos a las personas que admiramos o que tienen poder sobre nosotros. Y todos buscamos ser queridos. El éxito laboral depende en gran medida del primer “jefe” que hemos tenido.

 

Por eso los equipos son fiel reflejo de los valores y actitudes de las personas que los dirigen y, especialmente, de sus responsables directos. No podemos tener responsables mediocres o pesimistas.

 

Creo que la clave para que un equipo funcione es dirigiendo con amor y sentido de trascendencia. Trabajar con buenas personas, admitiendo el fracaso como parte del éxito, fomentando el trabajo en equipo y premiando los éxitos colectivos, enfocando el futuro y no el pasado, celebrando los pequeños éxitos, enfocando al grupo hacia la satisfacción de las necesidades de los clientes internos y externos, fomentando la coherencia interna entre lo que decimos, pensamos y hacemos, predicando con el ejemplo, permitiendo que el personal de una empresa pueda compaginar su vida personal y profesional.

 

Énfasis Logística: ¿Qué impacto están teniendo las nuevas tecnologías en el camino de la felicidad?

 

E.D.: Estoy seguro de que las nuevas tecnologías nos ayudan a tener una vida mejor. Pero el hedonismo absoluto no nos da más bienestar y paz mental. La gran cantidad de cosas que las nuevas tecnologías nos permiten hacer “a la vez” nos crea ansiedad. Podemos disfrutar de leer un libro, de cocinar, de estar con nuestros hijos, de llamar a un amigo, pero si lo hacemos todo a la vez (hablamos por teléfono mientras cocinamos y estamos con nuestros hijos) no tenemos más serenidad. Se trata de hacer menos cosas a la vez y no más.

 

Con los nuevos conocimientos que tenemos seguro que encontraremos caminos para que cada día sea más fácil tener tiempo para dedicarnos a lo que verdaderamente nos interesa. El trabajo duro dejará de ser un castigo, ya que lo harán las máquinas.